Como en todas las intervenciones, el examen médico previo es imprescindible para detectar cualquier posible anomalía que pudiera contraindicar la operación.
Las personas fumadoras que deseen realizarse una lipectomía abdominal deberán abstenerse de fumar durante al menos dos semanas antes y dos semanas después de la intervención porque el tabaco puede afectar de manera muy negativa en la cicatrización de la herida.
La operación puede hacerse con anestesia general o epidural.
La lipectomía abdominal es una intervención quirúrgica que consiste en despegar y resecar la piel y la grasa del abdomen mediante una incisión en el pliegue suprapúbico (por encima del pubis), lo que permite que la cicatriz quede perfectamente disimulada por la ropa interior o el bañador. Esta operación permite además la reparación de la pared muscular a fin de conseguir un abdomen plano y, en casos indicados, el estrechamiento de la cintura del paciente. La extensión de la incisión dependerá de la flacidez de la piel y del grado de obesidad de la persona.
Todo el procedimiento dura aproximadamente entre 2-3 horas dependiendo de la complejidad. Una vez finalizada la cirugía, la paciente llevará un sistema de drenaje durante 24 o 48 horas según el caso. Los puntos de sutura se retiran a las 2 semanas.
Tras la intervención deberá permanecer ingresado al menos un día, dependiendo del tipo de anestesia utilizada y de la extensión del lifting y ocasionalmente se podra manejar como paciente ambulatorio.
Tras la intervención se recomienda reposo durante una semana y el uso de una faja alrededor del abdomen durante aproximadamente un mes. El reinicio de las actividades normales es a partir de las dos semanas y el paciente podrá empezar a hacer ejercicio físico paulatinamente a partir del mes.
Al retirar el vendaje, aparecerá un edema postoperatorio que irá disminuyendo progresivamente. Por lo general, el resultado definitivo no se observa hasta pasados 3-4 meses. La sensibilidad de la zona operada se recupera poco a poco y tarda entre 6 y 12 meses en restaurarse completamente. La cicatriz residual después de una abdominoplastia queda en todos los casos camuflada por cualquier prenda de ropa interior o de baño.
En lugar de bañarse, es recomendable una ducha corta que no afectará a la cicatriz postoperatoria. Durante los primeros días es aconsejable que dicha cicatriz no esté en contacto con el agua. También es importante mantener un control alimentario razonable y no aumentar de peso con el fin de no alterar los resultados de la intervención. Se recomienda hacer comidas pequeñas, pero comer más a menudo para no provocar distensión del abdomen. Para evitar esfuerzos perjudiciales de la pared abdominal en caso de estreñimiento, se pueden tomar laxantes.
Como regla general, después de las operaciones de cirugía estética se recomienda abstenerse de tomar el sol y de realizar ejercicio o natación durante algunos meses. El paciente podrá viajar en cuanto salga de la clínica siempre y cuando tenga en cuenta que a los pocos días deberá volver para que el cirujano controle su evolución.
Estos cuidados posteriores son decisivos para obtener un buen resultado.
Los resultados reparadores y estéticos de la abdominoplastia son excelentes, ya que por un lado se recupera la integridad y firmeza de la pared abdominal y, por otro, el aspecto estético de la zona, con lo que el paciente se siente más cómodo y seguro.
El hecho de llevar una dieta controlada y equilibrada hará que el resultado final perdure y el paciente pueda presumir de una silueta atractiva y rejuvenecida.
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No todos los pacientes son candidatos a la abdominoplastía, ya que por norma de la Secretaría de Salud exige que se realicen únicamente en pacientes con índice de masa corporal superior a 40 y con antecedentes de tratamientos integrales con más de 18 meses sin éxito.
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